También puedes hacer algo que en un principio puede parecer estúpido. Sal con una cucharilla de casa y dedica cinco minutos, o diez, o veinte o los que puedas a horadar un pequeño agujero en la pared de algún bonito palacio. Si eres constante, dejarás que los días pasen, verás crecer las flores en primavera, reirás, y un buen día te darás cuenta de que has hecho un hueco lo suficientemente grande como para que quepa tu cuerpo entero. Pronto cabrán dos cuerpos abrazados. Después abrirás nuevas galerías, decorarás con gusto el nuevo salón y pondrás una cama grande en el dormitorio. Puede ser que termines de construir tu nueva morada. En ese caso dedícate a tirar tabiques, constrúyela de nuevo. Sí, con tu cucharilla. Una vez vi que un tipo lo hacía en una película para salir de la cárcel. En tu caso lo quieres hacer para entrar en ella, una prisión de la que nunca querrás escapar.
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