El problema es que cuando vas al supermercado siempre compras las mismas cosas, de memoria. Entras por la puerta, coges una cesta virgen y la dejas embarazada con los productos que sabes que te permitirán pasar el día. Solamente impones una ligera distancia entre el lunes, el martes, el miércoles, el jueves, el viernes, el sábado y el domingo. Te sabes los pasillos de memoria, los recorres siempre de la misma forma, tus ojos trazan líneas invisibles en la estanterías, tus córneas se agitan de forma idéntica a ayer y antes de ayer. Nunca saludas a la cajera. Nunca te llevas las bolsas de casa. Nunca compras algo que te dé vergüenza, serías el más correcto del régimen.
¿Por qué no algo diferente? Puedes ir en patines, con la cara maquillada, una falda minúscula y una camiseta en la que ponga “Little Miss Sunshine” y dibujada una cara amarilla muy sonriente. Puedes entrar a través de los arcos de seguridad, en vez de pasar por el torniquete, yendo en dirección contraria a la gente que espera en la cola. Puedes realizar el itinerario de los pasillos al revés de como acostumbras, y detenerte durante más de una hora en la sección de panadería y pastelería. Imagínate comprando todos los tipos de bollos de industria que existen: donuts, bollycaos, donettes, panteras rosas en packs de 3, phoskitos, la rosquilla de homer y cosas así. También esos nuevos bollos que hace tiempo que salieron y que nunca te paraste a ver que eran, esos que te hacen ver que ya no eres un niño. Cuando eres niño te sabías todos, y abrías la boca mucho cuando descubrías uno nuevo. Llorabas sino te lo compraban. Lo abrías con ansia si ahorrabas 100 pesetas para poder comprarlo.
Eh! espera, me estoy andando por las ramas con el tema del azúcar.
Ya te has ido de la sección de cosas realmente ricas, de porquerías. ¿No? Y porque no compras...yo que sé...¿10 cajas de condones? Simplemente por ver el apuro que ibas a pasar, quiero que me cuentes cómo tenías la cara de roja. ¿Qué luego te van a ver con todas esas cosas en la cola? Por cierto, te sugiero que esta vez no cojas ni cesta ni carrito. ¿Qué no sabes montar en patines? Eso lo haría, sin duda, mucho más divertido. Porque justo cuando te toque pagar, quiero que le des un beso muy grande a la cajera, el mejor de tu vida, donde quieras pero el mejor. Y quiero que salgas muy rápido de allí, pero otra vez en dirección contraria y por donde entra la gente, por el torniquete, con esa señal enorme de prohibido. Y que no se te caiga nada ¿eh?
Sé que lo estás pasando mal. Haz eso, y ya verás como te sientes mucho mejor.
¿Por qué no algo diferente? Puedes ir en patines, con la cara maquillada, una falda minúscula y una camiseta en la que ponga “Little Miss Sunshine” y dibujada una cara amarilla muy sonriente. Puedes entrar a través de los arcos de seguridad, en vez de pasar por el torniquete, yendo en dirección contraria a la gente que espera en la cola. Puedes realizar el itinerario de los pasillos al revés de como acostumbras, y detenerte durante más de una hora en la sección de panadería y pastelería. Imagínate comprando todos los tipos de bollos de industria que existen: donuts, bollycaos, donettes, panteras rosas en packs de 3, phoskitos, la rosquilla de homer y cosas así. También esos nuevos bollos que hace tiempo que salieron y que nunca te paraste a ver que eran, esos que te hacen ver que ya no eres un niño. Cuando eres niño te sabías todos, y abrías la boca mucho cuando descubrías uno nuevo. Llorabas sino te lo compraban. Lo abrías con ansia si ahorrabas 100 pesetas para poder comprarlo.
Eh! espera, me estoy andando por las ramas con el tema del azúcar.
Ya te has ido de la sección de cosas realmente ricas, de porquerías. ¿No? Y porque no compras...yo que sé...¿10 cajas de condones? Simplemente por ver el apuro que ibas a pasar, quiero que me cuentes cómo tenías la cara de roja. ¿Qué luego te van a ver con todas esas cosas en la cola? Por cierto, te sugiero que esta vez no cojas ni cesta ni carrito. ¿Qué no sabes montar en patines? Eso lo haría, sin duda, mucho más divertido. Porque justo cuando te toque pagar, quiero que le des un beso muy grande a la cajera, el mejor de tu vida, donde quieras pero el mejor. Y quiero que salgas muy rápido de allí, pero otra vez en dirección contraria y por donde entra la gente, por el torniquete, con esa señal enorme de prohibido. Y que no se te caiga nada ¿eh?
Sé que lo estás pasando mal. Haz eso, y ya verás como te sientes mucho mejor.
