Toma.

Una toma de agua en plena calle rota y dos niños que saltan bajo la lluvia en ropa interior. Huelen a recién lavados, y tienen la sonrisa llena de vitaminas. Sueñan con una habitación desordenada.

Carta a Hiroshima.

Lo siento Hiroshima. Me hicieron pieza a pieza para ti, y ahora comparto contigo mi destino. Estoy recién pintado, y me encanta deslumbrar a los militares cuando los rayos del sol de tu ciudad me iluminan. En los planos han escrito que solamente estaremos juntos un segundo, y he pensado que entonces deberíamos conocernos en ese segundo como si fuera nuestro último segundo. Deberíamos estirarlo y hacer de esa fracción de tiempo una vida, sabiendo que el final es para todos igual. Podemos ir al cine que yo te invito a palomitas, y hablar del tiempo y de lo que piensas mientras paseamos por tus calles. ¿Sabes qué? Dicen que cuando entremos en contacto vamos a liberar una energía desconocida, tan espectacular que todo el mundo hablará de nosotros. Cuando hayamos muerto los dos. Pero ¿Y si no morimos?. He estado en unos cuantos simulacros, pero sé que ninguno tiene ni punto de comparación a lo que va a ser la caída libre contigo. Y me acuesto por las noches imaginando verte desde kilómetros de altura, verte en todo tu esplendor, para terminar aterrizando en tu ombligo y quedarme a dormir allí. Lo siento Hiroshima, voy a arrasar contigo, yo soy el propósito. Pero ni tú ni yo vamos a desaparecer, aunque eso no lo sepan los ingenieros.

Hacerla Feliz.

Apagar los móviles, cerrar el periódico, dejar vuestros trabajos y hacer la cama. Hacedla feliz. Tan solo hay que salir de la ducha desnudo, corriendo con pasitos cortos y pegar un gran salto hacia el colchón. Agitar las sábanas, hacer relinchar los muelles, y poner a prueba el relleno de las almohadas. Y besar a vuestra chica. Besarla, y aunque no os asegure el sueño vitalicio, os quedaréis con un enorme recuerdo para vosotros, para siempre.

Golpes.

Si el corazón amenaza con pararse, me daré de golpes en el pecho hasta que la energía liberada ilumine esta puta ciudad. He llamado a mi lobo para que vuelva a pasearse por las calles y saque los dientes a cualquier fantasma que aparezca entre la basura sin ningún tipo de autoridad. Enseguida vuelvo, pronto os daréis cuenta.