Luces de Warning.

Es divertido.

Cuando eres capaz de coger una tabla de snowboard y hacer un 360º Backside. Cuando pilotas un helicóptero Huey y aterrizas en una Land Zone caliente, entre disparos de enemigos. Cuando dispones de toda esa cantidad de Napalm para quemar miles de hectáreas de selva. Cuando ves que ya dominas todos los trucos de magia posibles con una baraja de póker. Cuando ya no te supone ningún esfuerzo dibujar acrobacias imposibles en el trapecio, con todo ese público abarrotando el circo. Cuando puedes ir matando a todos los zombis de memoria con tu fusil de asalto AK-47. Cuando tus dedos se mueven por tu guitarra como si fueses el mismísimo Hendrix tocando su Fender Stratocaster de 1965. Cuando tomas curvas cerradas a una velocidad escandalosa con tu Bugatti Veyron de siete mil novecientos noventa y tres mil centímetros cúbicos. Y notas la adrenalina. Pero siempre hay un momento, cuando menos te lo esperas, que se enciende un piloto naranja en el cuadro de instrumentos. Y parpadea. Y al principio no le das importancia. Y de repente asumes que te vas a caer en el hielo, o que la zona marcada con una H no está del todo asegurada, o que estás dentro de un círculo de fuego, o que tu espectáculo no puede continuar porque perdiste un as, o que no hay red, o que no te quedan balas, o que se te ha roto una cuerda, o que has pinchado una rueda. Así que permanece siempre atento al símbolo '!' .


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