Si un día la realidad estalla y se parte en infinitos
pedazos. Si te quedas en un desierto andando en círculos bajo una tormenta de rocas. Si ya nada es lo que era y si ya nada sé lo
que es. Si de repente entra el pelotón de infantería y con las pistolas en la
mano exigen mi cabeza. Ya voy, aunque no quepa en la cama y los sueños sean
misiles. Ya voy, temblando. Es la gran caída del olvido.
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