Disculpa. Hubo un día en el que empecé a tocarme tu pelo, a mirarme tu cara en el espejo, a sentir tu piel al tocarme el brazo. A atarme tus cordones. mirarme tus pies y tocarme tu ombligo. A verme con tus ojos y despertarme con tus gestos. Me río con tus carcajadas, hablo con nuestra primera persona y entro al tren con tu abono transportes. Tengo que dormir para que no tengas sueño y comer algo para que no caigas enferma. Me hablo con tu voz y respiro con el movimiento de tu pecho. Han venido y me han dicho que no me detenga, que también los funambulistas se vuelven locos con las alturas, hasta que se convierten en famosos y ocupan las portadas de los escalofríos que a las nueve de la mañana me asaltan en la cama, con dos cuchillos de plata, con dos voces que enroscadas se trasladan a la memoria de unas manillas que nunca darán marcha atrás.
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1 opiniones:
eres un poeta jonyta
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