Ayer, con dos o tres copas de más, me acordé de ellas. Me di cuenta de que son mis amores, mis hijas. Paso ocho horas con ellas todos los días, o incluso más. Y las coges cariño al final. Son doce o trece, y te llega un mensajito cada mañana diciendo que a fulanita no se le abre una ventanita chiquitina, de esas que nadie abre nunca hasta que un funcionario distraído hace click sin querer. O que menganita no lee bien los datos, o que no muestra un carácter sueco, o que no guarda donde tiene que guardar. Y a mí estas revoltosas y sus novios me hacen pensar "qué cojones está pasando en el mundo", pero al final me acomodo en mi silla y las tumbo en una camilla, las desnudo por completo, y veo esas miles y miles líneas de código y me digo: mira pequeño, estas son sus venitas y estos sus riñones. Y así me paso un día tras otro con cada una, como un buen psicólogo, depurando sus síntomas, peinándolas pelo a pelo, hasta que al final y completamente desesperado un golpe de suerte me hace ver lo que sucede, que es como subir a un desván y buscar un botoncito de hace mil años, pero al final lo encuentras. Y yo estoy allí entonces para vendarles la patita y que salgan a correr, o les añado unas instrucciones que son como buenas píldoras rosas. Y aunque sé que esto no es para toda la vida, a veces uno tiene que hacer estas cosas, porque ya no miro a nadie igual cuando se me acerca y me dice que le duele la garganta. Tranquila, pase usted por aquí, y veré lo que podemos hacer.
Frikazo.
Publicado por
jonybe
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sábado, mayo 22, 2010
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2 opiniones:
I am assured, that you have deceived.
It above my understanding!
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