Periolisto.

Olvida los enchufes. Si tu reproductor de música se queda sin energía, canta las canciones en alto, en el metro, en la calle. Si la radio del coche no funciona, marca el ritmo con el claxón en mitad de un atasco, quítate la camiseta como en un concierto. Vaya, el móvil no tiene cobertura, llama a gritos a quién quieres llamar. No tienes trabajo, vende cerveza y sandía en la playa y compra una botella de licor para los dos. Roba limones de la huerta y culos de ron blanco en las plazas y dedícate a hacer mojitos, yo te los compro aunque no tenga dinero. Trepa la fachada y consigue las zapatillas colgadas del tendido eléctrico si se desgastan las suelas de las tuyas. Baila como un condenado, que los días siguen. Cuélate en el metro y ahorra en gasolina. Ponte fuerte levantando los ladrillos olvidados de una obra. Al principio suena inocente, al final sigue siendo igual de inocente. Pero divertido. Reinvéntate.