Andemos finos, apuntemos bien el tiro, ajustemos los silenciadores. Soy el blanco de tu tiro al blanco. Soy la diana, el patito que te hace cuá cuá en la feria. Quiero masticar los perdigones, que me hagas agujeros con los dardos, que me pesques como a un pez payaso en la pecera. Llévate el peluche mientras comes algodón de azúcar. Mi nariz es de hierro y tu caña es un imán. Búscame, búscame. Hazte con el premio. Derriba la pirámide de latas, que hagan ruido que quiero oírlo. Que soy el feriante, que te regalo boletos en la tómbola, que para ti la bicicleta. Tiene pedales y manillar para que no pierdas el equilibrio. Y un claxon, lo tocas y despierto a la ciudad si hace falta. ¿Bailamos?. Tírame el cambio de tus bolsillos, que soy el mimo que hace una postura que te saca una sonrisa. O te pongo cara de cachorro. O lo que quieras, también soy un loro exótico, o el chico guapo que mueve la noria, o el tímido que no se atreve a decirte Hola. O el chulo de la madrugada, o tu madre preocupada porque no regresas a casa. O la arena del tendido. O la sangre del torero. Me da igual, soy el feriante que sólo viaja a un pueblo. Y mientras andas, yo monto más puestos, más casetas, para que te gusten, para que te diviertas.
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