Y si antes de la pregunta final, la que puede hacerme ganar cincuenta millones, el presentador del concurso me dijera: «Nos gustaría conocerte un poco más, dinos algo de tus aficiones», yo le diría que me gusta buscar ofertas para ir al cine y la lencería femenina blanca. ¿Y el dinero? El dinero solamente está para quemarlo con mi impaciencia.
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