Cuenta, ya que no eres capaz de ser respetuoso con el silencio, el singular suceso de esta noche. Tal y como me lo has contado a mí, estabas completamente solo en el vestíbulo del suburbano. Aunque, como luego has recordado, en verdad ibas acompañado de la ingravidez propia de la luna. Y como luego deducimos, allí debía permanecer un vigilante, ojo avizor de posibles infracciones. Y ha sido él, el que en vuestra soledad, ha comenzado a silbar la melodía de 'La vie en Rose '. Y las ondas sonoras han retumbado en toda superficie lisa. Y ha sido él también, el que por un momento se ha convertido en el mejor representante de Edith Piaf. Una canción que para ti había pasado desapercibida hasta la oscuridad natural de hoy. Pero no has podido seguir ignorando, como tú mismo me has reconocido de forma confusa, una voz marcada al rojo vivo en algún estrato de tus recuerdos. Y te has enganchado a ese silbido como si acabaras de probar un nuevo compuesto químico diseñado para el grito permanente. Tan pasmado estabas que no has dejado de tararear la canción de camino a ninguna parte. Tan embobado que has dado una vuelta de más a la manzana mientras chupabas un cigarrillo. Y cuéntanos también, aunque a mí me parezca que estás loco de atar, aquello que me has susurrado. Lo de que mientras canturreabas la canción tú has roto el pavimento, agrietado el asfalto, derrumbado inmuebles, incendiado vehículos. Sobra decir, y esto te lo digo yo a título personal, que todo esto lo haces porque ya no te tapas las vergüenzas como cuando eras niño. Y porque tú, de carácter aerostático, estás soltando lastre.
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http://www.youtube.com/watch?v=37CkMejlN9k
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