Una vez que llegaron a la puerta de su casa, destapó sus ojos. Allí se encontraba la sorpresa, un avión. Un avión para dos. Un biplaza. Pero no era un avión normal y corriente, de esos que se encuentran en los aeropuertos, de esos que suponen despedidas amargas y vidas nuevas en un sitio lejano. Era un avión para dos, un biplaza, hecho con nieve. Con miles de copos que fueron cayendo durante horas y horas, que él se encargó de ir recolectando hasta que sus manos dejaron de ser sus manos, hasta que no pudo mover más sus dedos por el frío. Allí estaba aparcado, en medio de la calzada, sin suponer un problema para el tráfico rodado puesto que ese día nadie salió de su agujero, solamente los coches de policía asaltaban la calle quemando neumático en busca de nuevas catástrofes. En medio de todo ese caos, ahí permanecía el avión de nieve que había hecho él. Un avión perfecto, para dos, un biplaza, con dos alas, con timón de proa y asientos para dos. Resplandecía valiente y sin complejos, sabedor de que podría ganar cualquier evento de acrobacias aéreas. Sujeto al limpiaparabrisas había un sobre. Contenía dos billetes con destino una ciudad de clima tropical. La capital de una república independiente, con su propio himno y su propia bandera. En el sobre había escrito "Estamos en época de himnos y banderas". Abrieron la cabina, se pusieron a los mandos, encendieron las luces que creían azules pero que en realidad eran verdes, un poco sórdidas pensaron. Y ella dijo "Espera, no te molestes por lo que te voy a decir, pero es que me acabo de dar cuenta de que este aparato no tiene motores". Y él susurró algo a su oído y ella sonrió. Y despegaron. Y todo fue perfecto, aunque él se durmió a los mandos un momento y en su mente escuchó "No estás aquí para dormir". Y por eso, desde aquél día, el joven comandante duerme todas las noches, despierta todas las mañanas, pensando en lo mismo, sin poder salir de la cama. Le retiene el avión. El mejor avión. Un avión para dos. Un biplaza.
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1 opiniones:
Próxima parada, las estrellas.
Me gusta lo que escribes.
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