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En uno de los canales de la televisión un varón caucásico con tripa muestra a los telespectadores lo sencillo que es realizar apuestas deportivas por internet a través de la página web que patrocina este espacio. Me hizo recordar algo y cambié de canal. Dejé puesto un programa de corazón a punto de terminar. Es viernes y madrugada. Una chica joven y guapa aunque demasiado arreglada llora porque cuatro tertulianos la acosan mientras se quitan los zapatos. A continuación el presentador, que lleva una americana con un estampado militar en blanco y negro, da paso a un cantante. El cantante hace lip sync y está acompañado de dos bailarinas. Una de ellas es rubia y bonita, baila en tanga y parece que sus tetas quisieran escapar de su pronunciado escote. Odio la canción, odio al cantante y odio a las bailarinas, pero mi cabeza se inclina a un lado esperando que de una vez por todas pueda verle una teta. Deseo esa teta. Se acaba la canción y el presentador se despide, los tertulianos se levantan y me siento como si estuviera viendo el canal propagandístico de un estado fascista en el que las tetas son la nueva esvástica. Me preocupa que haya tanta gente viendo esto porque a veces pienso que se acerca una nueva guerra mundial y malgastan su tiempo en vez de estar guardando sus joyas en agujeros en el suelo o preparar un búnker con provisiones y leña para un escenario apocalíptico. Lo que recordé viendo el programa de las apuestas deportivas es que una vez aposté y gané cuatro veces lo apostado. Debería haber sentido alegría, pero no fue así porque aquello ocurrió gracias a un chivatazo que me dio un amigo de la chica con la que estaba. Yo le di las gracias y ella me dejó por él seis meses después. Eso me hizo sentir más solo. Después del programa de corazón Jennifer Love Hewitt aparece en ropa interior. Qué tetas tiene esta actriz. Lleva lencería fina. Me vuelve loco la lencería fina, los encajes, el lazo entre copa y copa. Sin embargo Jennifer desaparece porque solamente estaba protagonizando un avance del canal, nada del episodio completo. Eso también me hizo sentir más solo. En los anuncios pienso que la chica con la que me acuesto quizá se esté acostando con otra persona y me doy cuenta de que los motivos que me llevan a pensarlo son exactamente los mismos que me llevan a pensar que una nueva guerra mundial está por venir. Me inquieta pero no me importa. Tenían razón, qué bonita queda la Helvetica. Qué bien le queda el peinado a Brad Pitt.

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