Golpes.

Si el corazón amenaza con pararse, me daré de golpes en el pecho hasta que la energía liberada ilumine esta puta ciudad. He llamado a mi lobo para que vuelva a pasearse por las calles y saque los dientes a cualquier fantasma que aparezca entre la basura sin ningún tipo de autoridad. Enseguida vuelvo, pronto os daréis cuenta.