Virgo.

¡Despierta! Virgo me puso un café con leche y me dejó inquieto en la silla. ¡Vuela! ¡Vuela! Virgo te ata, te saca una regla, un compás, un cartabón. ¡Ríe! ¡Ríe! Virgo te revuelve el estómago, te llena de incertidumbre. ¡Préndele fuego! ¿A qué? ¡A los movimientos rápidos de cuello! ¿Lo tienes claro? De camino al metro piensas que siempre sabes qué hacer. ¡Es Virgo! ¡Virgo te cuida!. Sí, pero discuto con ella en el transbordo de estación. ¡La odias! ¡No, la quiero! ¡Me hace exclamar! ¡Virgo, no me dejes! Yo no soy sin ti y tú no eres sin mí. ¡Virgo! Sí, es mi horóscopo, el de las sombras mal soportadas, el de una solución correcta o no, el de los pasos día tras día. ¿Virgo, qué dices? Déjame un momento, siempre me dices lo mismo en el periódico. ¡Virgo, ven! ¡Virgo, vete! Virgo, no me dejes. Virgo, virgo, me estás volviendo loco, siempre burlándote de mí, que ya sabes lo que quiero yo. Salir de trabajar con una única idea puesta en la mente.

0 opiniones: