Fantasmas.

Hay cosas que siempre se llevan dentro. Yo llevo dos. Una buena y una mala. La buena: el chico gordo que fui de pequeño me ha dado más calle que mil historias que me sucedieron después de ir al endocrino. La mala: el chico intenso que piensa demasiado todo. Esa voz que un día te abre la puerta al miedo. Hoy voy a dormir con él. Sarna con gusto no pica dicen. A ver cómo diantres solucionamos el tema de tener algo y lo malo que es pensar en...que no existen seguros para este coche de lujo por hacer una metáfora ridícula. La cura en estos casos siempre es ver unas cuantas escenas de Brad Pitt, ese chico con cara de saber siempre qué hay que hacer. Ese chico tan seguro. Y yo, tan envidioso. Aprieta un poco los dientes, pequeño, tú ya sabes de esto.

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