Manta.

Pasé una noche con el Ejército del Mar. Me dijo que soy el antónimo de la primera novela de Stieg Larsson. Se lo agradecí. De hecho no sabe cuántas cosas le agradezco. Nadie se fija cuando estás pensando. Y te crees que sólo tú sueñas con la periferia y eso no es así. Muchos hombres de hoy en día tienen la regla y muchas mujeres van a tatuar su nombre en las páginas del futuro. Me hizo caso cinco minutos, y eso fue suficiente. Voy a perderme en un hotel, en un hostal, y me voy a creer por un minuto que todo esto está pasando.